Espero que, además de disfrutar de la canción y apreciar una interpretación espectacular de esta joven Sarah Vaughan (muy linda en esa época), se tomen un momento para reflexionar sobre la sutilmente resignada actitud del baterista. ¿Por qué? ¿Qué inescrupuloso productor permitió que se lo humillara con esos voladitos?
Hoy, a más de sesenta años, algunos seguimos llevando la frente en alto a pesar de las lentejuelas...
martes, 17 de junio de 2008
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