Pedagogía del Aburrido - Lewcowicz/Corea - Cap. 1, apartados 1, 2, 3, 4 y 5: La escuela como institución
La escuela, como institución disciplinaria defininida desde el valiosísimo corpus teórico de Michel Foucault, se apoya en la meta-institución que constituye el Estado-nación otorgando sentido y contenido. Pero, en nuestra época, asistimos al desvanecimiento de los estados nacionales, a su "desfondamiento" (diría Cristina Corea). ¿Qué es la escuela entonces? "Un Galpón" (Se dirá más tarde).
Vayamos atrás en el tiempo, hasta allá cuando la escuela funcionaba
"Cada sistema social establece sus criterios de existencia. En los Estados nacionales, la existencia es existencia institucional y el paradigma de funcionamiento son las instituciones disciplinarias." Así que la vida individual y social de cualquier persona dentro de estas sociedades transcurría en la Familia, la Escuela, la Fábrica, etcétera. Pero además, los dispositivos disciplinarios organizaban entre sí un tipo específico de relación que Deleuze denominó analógica. Esto es, básicamente, que a través de la utilización de un lenguaje común se hablilitaba la posibilidad de estar en varias instituciones mediante las mismas operaciones. En base a un conjunto de operaciones se constituye una subjetividad. El tipo subjetivo resultante de las operaciones que se realizaban en las sociedades de los Estados-nación era el ciudadano. Y este sujeto se apyoaba fundamentalmente en dos instituciones: La Familia burguesa y la Escuela.
El acto ciudadano por excelencia es delegar los poderes soberanos por medio de la representación en el Estado. Para eso se requirió educar a ese sujeto, y educar significaba brindarle "conciencia nacional". Y se creó una institución a tal fin: La Historia. No se trata de un pasado común, sino del discurso historiador que instituye ese pasado como comun en un presente. Esto nos trae a la memoria ecos de la generación del 80, así como la frase que titula un libro de Tulio Halperin Donghi: "Una nación para el desierto argentino". Y ya vamos más atrás, a Sarmiento, a Mitre y su redacción de la que luego sería Nuestra Historia.
Pero ese discurso sólo puede generar lazo social en una situación determinada: durante la hegemonía política del Estado Nación.
¿Qué pasó con esa Historia, instituída por necesidad del naciente Estado-nación para poder producir sujetos "ciudadano"? Pienso en el "pignismo", por ponerle un nombre a esa corriente desmitificadora de próceres y procesos históricos. Pienso que, acaso, se podría pensar aquello como síntoma del vaciamiento estatal. Ese relato que es la Historia, es necesariamente sagrado a los fines de producción subjetiva. Pero luego deja de serlo. Ahora deja de serlo.
La Escuela fue la intitución privilegiada a la hora de difundir el discurso histórico creado, así como se encargó de producir la normalización de su población homogénea: Los niños. A tal punto que cada niño quedaba individualizado por su desviación de la norma.
Como espacio de encierro, la escuela hace coincidir la clasificación lógica con la distribución espacial. Esto es: niños encerrados en un edificio, niveles de "aprendizaje" encerrados en distintos salones. "Pertenecer y estar dentro sólo son sinónimos en la lógica del encierro", dice Lewkowicz, luego de marcar el hecho de que, cuando nos enseñaron qué era un conjunto, se nos hizo encerrarlo dentro de un círculo.
Pero la institución y el encierro no son figuras de la humanidad, sino del Estado-nación.
Asimismo, el interés por el Hombre (ese "desgarrón en la historia", diría Foucault), las ciencias sobre su cuerpo, su organización; esos saberes, discursos y demás, constituyen en definitiva otra forma de control, de dominio, que apunta a hacer útiles a los individuos para la sociedad, es decir, para los fines de la sociedad.
Pero para que existan tales fines tiene que existir el Estado, y tiene que haber previsibilidad, estabilidad. Tiene que darse el hecho de que ciertas operaciones produzacan siempre -o casi siempre- un mismo resultado. Cosa que ya no sucede.
La Escuela moderna, aún con las nuevas técnicas y demás desarrollos teóricos, conserva aún el examen como forma de contro de la duplicación de un saber adquirido. Recordemos que las tres patas de la Disciplina, según Foucault, son: Vigilancia Jerarquizada, Sanción Normalizadora y Examen. El propio docente, a través de las planificaciones, es examinado y controlado. Al menos, cumpliéndose la lógica del panóptico, siente que puede estar siendo observado en todo momento.
Preguntas
Los nativos digitales, hijos del tiempo ya sin metainstitución estatal dadora de sentido. ¿Son proyectos de sujetos-ciudadanos, formándose para delegar su soberanía? ¿O acaso Nuestra Historia no es la suya? ¿Acaso se constituyen subjetivamente en otro lado y por lo tanto la institución Historia no es depositaria de la nueva forma de su conciencia? Y su conciencia, si no es nacional, como la nuestra ¿De qué tipo es? ¿Qué tipo de criterios de existencia se establecen en estas sociedades de la información que advienen?
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Muy buenas reflexiones Gabriel... está bueno pensar nuevas formas de pertenencias(¿?), de puestas en común a partir de otras operaciones.
ResponderEliminarEn definitiva, a partir de otras subjetividades...
El estudiante (pichón de ciudadano) ya no es un dato previo que opere de hecho en las instituciones educativas (al menos en las que conozco), ya no hay conjunto que preceda a los elementos... Ni meta - conjunto que ordene los conjuntos (Rusell is dead)
Repito, que modos de asociación deberíamos ensayar? la red de tesistas, como espacio que NO nos precede sino que nuestras acciones SON ese espacio, creo que es un buen laboratorio...
...habrá que ver... si la crónica veronica reacciona...
Saludos!!
…no vemos que no vemos
ResponderEliminarPiscitelli su colosal Nativos Digitales (Piscitelli, 2009, pág. 29) cita al reconocido pedagogo italiano Francesco Tonnnucci «La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet»…pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? «Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo» responde.
Piscitelli titula «Cuando tener un acento es algo de lo que no conviene vanagloriarse» un acápite de su colosal Nativos Digitales (Piscitelli, 2009, pág. 47) refiriéndose a nuestra educación «… nos encontramos con la paradojal situación de que los instructores que son mayoritariamente inmigrantes digitales, que hablan un idioma en vías de extinción cual es el de la era predigital, están tratando de enseñarle a una población que habla un lenguaje totalmente distinto e incomprensible para los docentes inmigrantes.
Aunque rara vez el problema se lee de este modo, gran parte de la resistencia infanto-juvenil a la enseñanza hoy hegemónica en las escuelas proviene del rechazo de los nativos a quienes quieren enseñarles su propio lenguaje, siendo que hablan el idioma de marras como resultado de haberlo aprendido como segunda lengua. Un absurdo destinado al fracaso desde el vamos. ¿Se entiende mejor entonces el lugar arrasado de la escuela en esta ecuación?»
Piscitelli, A. (2009).
Nativos Dogitales. Dietas cognitivas, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación. Buenos Aires: Santillana.
Definitivamente indispensable el libro de Piscitelli. Con suerte, en poco tiempo lo compro y empiezo a registrar acá mi lectura.
ResponderEliminarHay una tendencia a horrorizarme cuando leo frases como "los instructores son mayoritariamente ignorantes digitales, que hablan un idioma en vías de extinción cual es el de la era predigital". Se trata, pienso, de ese reaccionario que, en mayor o menor medida, todos llevamos dentro. Tal vez por miedo a lo nuevo, a lo fluido, a la corriente sin balsas. Porque, confieso, navegar en un mundo fluido sobre conceptos de Foucault, Deleuze y demás, me estaba siendo un viaje de placer. Pero ahora arremete don Piscitelli con la expresión "idioma predigital en vías de extinción"... y uno piensa: ¿Tendré que suicidar esta subjetividad universitaria que tanto me costó producir? ¿Cómo le digo a mi abuela?
Todos pensamientos netamente reaccionarios, empapados de pasiones tristes. Tendremos que aceptar que nacimos en esta época y empezar a pensar posibilidades. Ya digo:
-Hay dos idiomas; digital y predigital. Hablados respectivamente por dos generaciones, o (por las dudas pogamoslo así) dos grupos de personas. ¿Habrá traducción posible de la experiencia de la modernidad a este nuevo "idioma" que hablan los nativos digitales? Porque uno quiere hacer significativos a Michel y Gilles en todos los idiomas. Hoy leía un fragmento de Deleuze donde decía, al respecto de los nuevos mecanismos de poder en las sociedades de control: "corresponde a los jóvenes saber para qué se los usa".
Tal vez la respuesta esté en idioma nativo. Y, si bien uno nunca dejará de ser inmigrante, a fuerza de interacción constante los idiomas se aprenden. Sólo hay que parecerse en actitud más a un bebé que a "Don Primavera", inmigrante italiano que me pinchaba las pelotas de chico y nunca pudo hablar bien español a pesar de llevar más tiempo acá que la botita mediterránea.
Gracias por los aportes. Voy a seguir pensando y a agrandar la biblioteca.